El Sentido de la vista La mecánica del ojo
Discovery Channel
El Cuerpo humano al Limite
Un sospechoso de homicidio huye por el centro de Los Ángeles Lo persigue un oficial de la policía de Los Ángeles. En este mundo ultra veloz, debe averiguar qué sucede y qué no, a una velocidad de 160 kilómetros por hora. Es posible que haya dos ocupantes en el auto y debe seguir de cerca al sospechoso sin chocar.Necesito saber si se me acerca un camión por la derecha o por la izquierda. Y también debo prestar atención a lo que tengo delante, ver si hay peatones cruzando la calle. Y además de todo eso, intentar seguir de cerca al sospechoso.



La naturaleza diseñó los ojos para que él pueda hacer todo eso. La vista guía al cuerpo humano. Muchos animales desarrollaron tipos de visión especiales, pero los humanos podemos lograrlo todo. Nuestra visión, como la de ninguna otra criatura de la Tierra, puede distinguir unos 10 millones de colores, puede cambiar el foco desde el infinito a centímetros en cuestión de milisegundos, es capaz de distinguir detalles a la brillante luz del sol y alcanza una visión panorámica de casi 180 grados.



Todo eso requiere del enorme potencial del cerebro humano: el 70 % de las neuronas del cerebro sirven de alguna manera al sistema visual. Todos los mecanismos que dieron lugar a su creación le otorgaron un alto grado de extraordinaria relevancia. Los ojos humanos funcionan como sensores de supervivencia. Berry depende de ellos en todo momento.La mecánica del ojo es la más compleja del cuerpo humano; su intrincado sistema no tiene igual. Como si fuera una pelota, el ojo pivota en diferentes direcciones y enfoca objetos en movimiento. Logra esto con la ayuda de dos aliados sin igual: dos círculos de grasa que absorben los movimientos del globo ocular.



La luz entra a través de una apertura en el iris, una malla elástica de fibras entrecruzadas. Ante la luz brillante, se achica hasta tener el tamaño de una cabeza de alfiler en una décima de segundo. La luz da en el lente, que no es un disco duro, sino una bolsa de fluidos. La lente proyecta una imagen del tamaño de una estampilla postal sobre la retina, que está en la parte posterior del ojo. Luego, la retina, una masa de nervios, envía impulsos al cerebro. De manera sorprendente, el ojo derecho envía impulsos al lado izquierdo del cerebro, mientras que el ojo izquierdo los envía hacia el derecho. Los ojos desarrollaron una característica vital que aún hoy es la que evita que nos extingamos. Tras 20 minutos de persecución, el oficial Berry está a punto de llevar esta característica al límite.



Cruzando bocacalles a toda velocidad, Berry desafía literalmente a la muerte. ¿Algo que se mueve? ¿Qué es? Un vehículo que se detuvo más adelante y obstruye su camino. A la derecha, un auto se acerca a la bocacalle a toda velocidad. A la izquierda, un tercer conductor está a punto de avanzar, pero de pronto aparece algo más en su campo visual, y en este momento el diseño del ojo humano demuestra su utilidad.



La retina, ubicada en la parte posterior del ojo, es una red de millones de bastones. Estas células no distinguen colores ni detalles, pero si algo se mueve en algún lugar de nuestro campo visual, los bastones lo verán. Los ojos giran y enfocan directamente el vehículo. Ahora otras células de la retina media entran en acción. Por cada sección del tamaño de la cabeza de un alfiler, hay 6 millones de células llamadas conos, que solo captan colores y detalles.



Por eso, cuando miramos algo, lo enfocamos directamente, porque tenemos el máximo de agudeza visual justo en el centro. Con solo fijar la mirada en el objeto en movimiento, el oficial Berry puede evaluar la velocidad, dirección y amenaza que el objeto representa. El cerebro responde enviando señales a la asombrosa velocidad de 300 kilómetros por hora hacia manos y pies, a tiempo para cruzar la intersección.



Esta es otra de las decisiones de vida o muerte que toma el oficial Berry para concluir esta persecución de 40 minutos sin inconvenientes. Berry lo logra gracias a la increíble capacidad del ojo de ajustarse cuando la información recibida parece estar a punto de sobrecargar nuestro campo visual. Esta capacidad es tan importante ahora como lo fue para nuestros ancestros.
