EL SENTIDO DE LA VISTA La visión cromática
Las ansias de sobrevivir a un incendio dependen de nuestra habilidad para desplazarnos en la oscuridad letal de una habitación llena de humo. Los bomberos llegan a una casa en la ciudad de Braydenton, Florida, móvil 56. Encienden las luces, pero no saben si hay alguien atrapado allí dentro.



“Estoy listo”, el bombero Dan Fleming entra a un peligroso mundo de sombras y formas… tan turbias y difusas que parece imposible ver nada. Dan lucha por imaginarse la estructura de la casa a partir de lo poco que puede distinguir entre el fuego. ¿Cuál es la distribución de la casa? ¿De dónde proviene el fuego? ¿Hay algún sobreviviente? Uno intenta determinar cómo es la casa, cuántos ocupantes tiene. ¿Quién estaría dentro de esta casa? A pesar de la oscuridad, los ojos de Dan comienzan a adecuarse de inmediato. Tienen una sensibilidad asombrosa. En oscuridad total, a 22 kilómetros de distancia, podemos distinguir la luz de una vela.



Buscas pequeños destellos de luz que te indiquen hacia dónde ir. En medios con poca luz, confiamos en las células bastones que cubren la mayor parte de la retina. Son muy sensibles y solo registran las imágenes en blanco y negro. Pero Dan necesita tener una visión cromática, ya que busca el incendio. “Era muy difuso al principio.



Me dije, ese debe ser el foco del fuego. Era un brillo anaranjado, muy anaranjado”. Para distinguir los colores, usamos las células cono, ubicadas en el centro de la retina. Cada uno de nosotros logra tener una visión cromática gracias a que distinguimos solo tres colores. Los conos son sensibles a los colores. Están aquellos que son sensibles a la luz azul, los sensibles a la verde y los sensibles a la roja, y necesitan mucha más luz para emitir estímulos.

Si obtienen suficientes fotones del color adecuado, emiten un estímulo que te dice si hay algo verde, azul o rojo en tal lugar. Utilizando estas señales rojas, azules y verdes, el cerebro crea una gama de todo el espectro visual que llega a 10 millones de colores.



La visión cromática lleva a Dan directo al foco del fuego. “Para mi sorpresa, el foco se extinguió muy rápido y comencé a observar qué más había en la habitación. Es muy importante distinguir al menos los destellos. Así veo toda la habitación a medida que observo”. En un instante, el cerebro de Dan deduce qué debería haber allí, aun cuando Dan solo ve destellos.



Esto es lo que nuestro cerebro hace constantemente: llena los espacios vacíos con datos de nuestro banco de memoria visual. De hecho, nuestro cerebro interpreta la mayor parte de lo que vemos a partir de imágenes guardadas durante toda nuestra vida. Luego, Dan distingue algo: una silueta blanca, una taza de café, cuadrados blancos y negros, un crucigrama incompleto.



¿Estas señales indican que alguien está aún en la casa? Allí, a través del humo, Dan ve una imagen borrosa inusual. “Mi instinto me dijo que había algo en el sofá; no sabía exactamente qué era. Revisemos el sofá”. Hay un dicho que dice que si no estás seguro de algo, debes verificarlo, y eso fue lo que hice. “Con cuidado, capitán. Ayúdeme, tengo una víctima. Traigan una camilla”. Dan Fleming utilizó la memoria visual de su cerebro para transformar una sombra en un cuerpo humano y salvar la vida de un hombre.



El poder de la visión humana proviene de millones de años de evolución.
